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Freyja Køhler #ID

Mensaje por Freyja Køhler el Lun 23 Jun 2014, 20:07



Freyja Køhler

Que tú no veas nada en la oscuridad no significa que no haya nada realmente...
Caity Lotz


DATOS BÁSICOS
●Edad: 27 años.
●Apodos: Eyja.
●Raza: Hechicera.
●Ocupación: Cazadora.
●O. Sexual: Heterosexual.
●Nacionalidad: Danesa.
●Clase social: Media/baja.

DATOS FÍSICOS
Freyja es una mujer que está ya cerca de la treintena con sus 27 años, es una chica alta que mide un metro setenta y que se encuentra en muy buena condición física, de complexión delgada y figura atlética ya que es alguien que practica mucho deporte y que no puede quedarse nunca demasiado tiempo quieta, ella es muy inquieta. No suele maquillarse nada, lo cierto es que resulta ser alguien muy sencilla, se viste con lo primero que encuentra, ropa cómoda y de tonos claros. Su mirada es profunda gracias a sus ojos grandes y de color azul hielo que contrasta con su cabello rubio ligeramente ondulado.

DATOS PSICOLÓGICOS
Freyja es una chica algo solitaria, no le gustan demasiado las personas por culpa de todo aquello cuanto ha pasado y de su condición como gato, estuvo muchos meses viviendo como un animal y eso influye, puede llegar a ser bastante incorrecta y carece de modales, aunque si se concentra y recuerda todo cuanto le enseñaron de pequeña es capaz de disimular bastante bien. Freyja es una chica buena, sin maldad, solo disfrutó con una muerte y fue la del asesino de su abuela, pura venganza. Así que si, se podría decir que es vengativa, pero solo con buenas razones, o para picar a la gente, con Angelo lo hacía mucho, de no ser por él ahora seguiría siendo una persona muy antisocial, no es nada cariñosa, aunque podría serlo si se le da pie. Amable por naturaleza siempre ayudará a aquellos que lo necesiten, algo borde y muy seria con la gente en un primer momento, le cuesta mucho fiarse de todo aquel que llegue a conocer. Inteligente, astuta, es muy rápida pensando planes y siempre suele llevar un as bajo la manga. Humilde, siempre ha tendido a conformarse con cualquier cosa, no es una chica de grandes lujos ni nada por el estilo, le gusta la tranquilidad y detesta el ajetreo y los ruidos. Divertida, le gusta bromear y reírse, todo cortesía de un amigo suyo que la hizo volver a sonreír tras la muerte de su abuela. Tras esta dejó de hablar y aún le cuesta hablar, es alguien muy callada, a veces ni habla si se colapsa o se siente nerviosa.

DATOS HISTÓRICOS
Su vida podría haber sido muy sencilla o terriblemente corta, pero gracias a que nació siendo diferente ella pudo seguir con vida. Freyja o mejor dicho Eyja como más le gusta que la llamen nace en un pueblo al norte de Dinamarca, en una familia muy humilde de pescadores, su padre James se había dedicado a la pesca casi desde que tenía uso de razón al igual que una larga generación de Køhlers. James contrajo matrimonio con Astoria y a los pocos meses después nació primero el pequeño Jimmy, posteriormente sería Freyja, quien se llamó así en honor a su abuela materna. Tenían una vida muy sencilla, Jimmy ayudaba a sus padres en todo cuanto podía conforme fue creciendo, Eyja por el contrario solía quedarse con su abuela y sus primos hasta que estos se acabaron mudando, ella apenas se acuerda, pero su abuela le decía lo mucho que lloró la marcha de su prima mayor, adoraba a esa niña.

Todo era normal hasta que al cumplir los seis años empezaron los problemas, su abuela paterna se dio cuenta enseguida de lo que ocurría, pero no dijo nada hasta que nieta y abuela estuvieron solas. Todo resultaba tan extraño, las lámparas se rompían a su paso, algunos objetos se acababan cayendo contra el suelo, las ventanas... La extrañas pesadillas, aquel dolor terrible que sentía hasta el punto de desmayarse y entonces esos sueños en los que ella era un gato, Greace Køhler supo que su nieta era como ella, su hijo no habría heredado aquella pequeña maldición, ni su primogénito, pero si su segunda hija. Greace recordó el miedo que ella misma sufrió cuando se vio sola con aquellos poderes, como le resultaba imposible controlarlos y como en más de una ocasión hirió a alguien sin quererlo o como se sintió tachada de loca cuando ella veía más allá que el resto de seres y actuó por el bien de su nieta, ahora que sabía algo más sobre aquellos poderes se sirvió de un hechizo para ocultar los poderes de Freyja y que estos aún siguieran ocultos.

Y las pesadillas cesaron, aquel dolor, los extraños sucesos...

El día del incendio por alguna extraña razón Freyja se despertó tosiendo a causa del humor, sus gritos al ver el fuego lograron despertar a sus padres que junto a su hermano y ella escaparon de la casa antes de que fuera demasiado tarde, así fue como lo perdieron todo y tuvieron que mudarse a casa de Greace, además de trabajar más que nunca y ahora junto a la pequeña Freyja que ya con doce años podía ayudar a sus padres en el mar, ella aborrecía aquel trabajo como nadie y aunque al principio fuera reacia empezó a acostumbrarse tras varios meses e incluso a ser de ayuda para sus padres todas las tardes cuando salía del colegio junto a Jimmy. El día del incidente ella estaba doblando una de las redes, el barco de los Køhler regresaba a casa, pero jamás pudo llegar a atracar en el puerto. La tormenta les pilló de imprevisto, James trataba de llegar a puerto y las olas seguían creciendo, Freyja apenas tenía trece años y estaba aterrada, vio a Jimmy correr hacia ella para entrar dentro del barco cuando la niña salió a cubierta, Astoria cayó al agua por culpa del oleaje y tan solo llegó a ver a Jimmy correr hacia ella y a su padre hacia su mujer cuando el barco volcó. Escuchó el grito de su hermano y nada más, el golpe hizo que perdiera el conocimiento, o se quedara aturdida mientras el mar se tragaba cuanto quedaba de esa familia.

La neblina no la dejaba ver apenas nada, el agua la sacudía, la oscuridad, el frío, el aire... Y entonces una luz.

Al abrir los ojos se encontró allí de pie a su abuela, el médico iba de un lado a otro por la habitación revisando todos aquellos cacharros a los que Freyja estaba enchufada, su nana como ella solía llamarla se acercó a cogerle la mano a su nieta que tan solo preguntó por su hermano y su abuela rompió a llorar, ¿y sus padres?, el no obtener respuesta le dejó claro que jamás volvería a verlos. Encontraron sus cuerpos dos semanas más tarde, primero su madre y varios días después Jimmy, luego James, el funeral fue tal vez lo más triste de toda su vida, no recuerda haber llorado tanto en toda su vida, cuando vio los tres ataúdes hundirse en la tierra dejó de hablar por completo durante años. Su abuela, poco después del funeral decidió levantar aquel hechizo que retenía sus poderes, todo por tratar de animarla algo, aunque fuera una pequeña maldición, consideró que ya era bastante grande y que ahora aunque fuera triste, en aquella casa no había nadie a quien ocultar esos dones. Greace nunca fue una hechicera experta, pues no tuvo a nadie que la enseñara y por tanto había aprendido de sus errores y de forma muy vaga.

Lo principal fue controlar ese don que ni Greace conocía, Freyja tenía la habilidad de transformarse en un gato negro, Freyja sufría con los dolores de cada transformación, pero poco a poco estos fueron haciéndose cada vez menores, la niña no volvió a hablar, aunque su abuela le enseñara algunos hechizos en latín, ella jamás los repetía y en verdad aquello no la animó demasiado, en su interior siempre sospechó que había algo diferente en ella. No llegó nunca a controlar ni la mitad de lo que podía hacer. Pues lo veía como algo que no debía, en su interior siempre temía que el incendio, o que al accidente del barco hubiera llegado a ser por su culpa y eso tan solo la desanimó más, ¿podría haber hecho algo por ellos? y no lo hizo. La ayudaba en mejorar, pero su atención era muy limitada, Freyja era una niña muy distraída y si por ejemplo Greace le pedía que hiciera levitar una cuchara con agua sin tirarla y movérla hasta el cazo, ella llegó a conseguir levantárla y llevarla como mucho a medio camino, siempre lo tiraba todo por el suelo, al menos tenía más fuerza y era capaz de controlarse.

Greace comenzó a trabajar de nuevo, aunque estuviera jubilada, compró algunos animales, gallinas, conejos y una vaca y se dedicaba vender huevos, leche, criar conejos... Porque ahora con Freyja el dinero no llegaba. La pequeña la ayudaba en cuanto podía y así fue pasando el tiempo hasta que empezaron a verse en situaciones peores, pero Freyja nunca lo supo, empezó a estudiar y se centraba en sus estudios, deseaba hacer algo grande en su vida y sobre todo viajar, le gustaba todo aquello que tenía que ver con la prensa, la publicidad, fotografía, márketing...

Otro día que jamás olvidaría sería una tarde de septiembre en que Freyja ya con sus veintidós años regresaba a su casa tras un partido de baloncesto, aún no había comenzado a hablar de nuevo, ella jugaba casi todas las tardes, antes iba a clases de baile y luego jugaba a baloncesto, cuando hacía más calor se pasaba los días nadando, siempre fue muy atlética. Avanzaba al atardecer por las calles del pueblo cuando al alzar la mirada vio el humo e instintivamente recordó aquel incendio de su casa, provenía esta vez de la de su abuela. Freyja echó a correr en aquella dirección pidiendo que estuviera equivocada, pero no, allí a lo lejos la casa de su abuela se quemaba, Freyja corrió con todas sus fuerzas y al entrar empezó a toser, había mucho humo, su voz estaba oxidada pero aún así gritó llamando a su abuela, corrió por el lugar y se dejó caer al suelo cuando la vio allí tendida, Freyja no logró entender lo que pasaba, Greace estaba llena de sangre y había una daga junto a su cadáver, Freyja la cogió mientras sentía las lágrimas en su rostro.

Llamaba a su abuela con la voz rota de dolor, abrazando su cadáver inerte y entre aquella neblina que cada vez podía más con su ser vislumbró una sombra, había alguien más en la casa que huía, pero estaba débil y tan solo alcanzó a ver unos zapatos negros con una suela plateada, pero no pudo hacer nada, la neblina seguía ahí, sus ojos se cerraban entre las lágrimas y entonces la vio, su madre, Astoria estaba justo allí, de pie, en mitad del salón rogándole a su pequeña que se levantara, que saliera, que se fuera, que no se dejase morir...

Sacó tal vez fuerzas de donde no las tenía, no comprendía lo que estaba pasando, pero obedeció, se levantó y logró salir de allí, justo poco antes de que la casa se derrumbase tras ella, los bomberos la socorrieron nada más salir y entre aquella neblina, justo antes de que perdiera el conocimiento vio la daga en su mano y como esta caía al suelo.

Al abrir los ojos vislumbró el mismo techo que aquella vez cuando estaba en el hospital, se giró esperando ver a su abuela, pero no, Freyja tenía una mano esposada a la camilla del hospital y un hombre totalmente desconocido la miraba fijamente, el interrogatorio fue breve, ella contó todo lo que ocurrió, pero de nada sirvió, el incendio había sido provocado y la daga con la que habían asesinado a su abuela estaba en sus manos cuando salió de la casa, no contentos con ello la culparon también del incendio de su casa, cuando tan solo contaba con casi trece años. Dio exactamente igual que ella negara todo y contara la verdad, no la creyeron. El día que le dieron el alta la escoltaban a prisión, pues ya era mayor de edad y su abogado que era un inepto ya le había dejado claro que no iba a salir bien parada. Caminaba por aquel pasillo con las esposas en las manos y esos dos policías, con la mirada gacha y entonces se paró de golpe, los policías trataron de hacer que avanzara, pero Freyja pareció un muro. El alcalde estaba justo allí hablando con alguien, este alzó la mirada, la vio y fue como si no hubiera visto a nadie, se volvió y siguió hablando y a ella le hirvió la sangre, los policías la empujaron para que siguiera andando y apenas dio un paso cuando ocurrió todo.

Los cristales de los enormes ventanales del pasillo estallaron de golpe en mil pedazos hacia el interior del lugar, todos se agacharon y se cubrieron excepto el alcalde y ella, le miró fijamente a los ojos cuando empezó a sangrar por los ojos y boca, murió justo allí ante su mirada al instante que aquel caos paró. Freyja no sintió el dolor en su estómago hasta que todos no comenzaron a levantarse y a gritar al ver a aquel hombro, ella agachó la mirada y vio primero la enorme mancha roja en su camiseta y luego el cristal que atravesaba su estomago, cayó al suelo y entre la neblina distinguió a los policías llamando al médico, sonrió al ver como alguien se acercaba al cadáver del alcalde y comprobaba su pulso, estaba muerto. Agónica sintió como los enfermeros la levantaban para tumbarla en una camilla y mientras se la llevaban con toda aquella neblina, mientras que los médicos no paraban de moverse en torno a ella, Freyja se quedaba con la mirada fija en el cadáver del alcalde y en sus zapatos negros con la suela plateada.

Nunca supo por qué la había matado, pero él también provocó el incendio de su primera casa, necesitaba esas tierras que su familia se negaba a vender.

Al abrir los ojos tan solo descubrió oscuridad, se sentía helada y que incluso le faltaba el aire, la joven empezó a gritar cuando, pensando que estaba en su cama y que todo había sido una terrible pesadilla, descubrió que estaba encerrada, era un sitio pequeño, como si fuera un ataúd y gritó más aterrada que nunca a la vez que golpeaba las duras paredes, sin entender lo que estaba pasando ella tan solo reaccionó cuando vio como tras de si una puerta se abrió y el pequeño hueco de luz la iluminó, tuvo que cerrar los ojos ligeramente, pero ella se lanzó sobre el médico que la miraba totalmente aterrado, ambos cayeron al suelo, ella temblando, él completamente paralizado la sujetaba entre sus brazos, Freyja al sentir su calor se quedó ahí un rato, estaba desnuda, asustada y con la respiración agitada, alzó la mirada y vio al chico, ni se movía. Como si hubiera visto un fantasma. La rubia miró hacia su alrededor y al ver las cámaras frigoríficas de la morgue y la puerta abierta de una de ellas, de donde había salido, se sintió aún más confusa, observó que hasta tenía una pequeña etiqueta en uno de los dedos de sus  pies. El forense logró reaccionar, se levantó diciendo lo evidente; había muerto, él mismo decía haberlo comprobado y entonces recordó que ella era la chica que trasladaban a prisión, fue directo a llamar a la policía y Freyja asustada no le dejó, le golpeó con algo y le dejó inconsciente. Se hizo con la bata de él y salió de la morgue escapando de aquel lugar.

Cuando el forense se despertó nadie lo creyó, Freyja había muerto en quirófano cuando la estaban operando de aquel incidente con la ventana, al parecer alguien había robado su cadáver, fue una noticia muy sonada, pues murió con el alcalde del pueblo, y aunque lo de las ventanas casi era inexplicable buscaron una respuesta científica que lo justificara. Aquel asunto se zanjó finalmente con dos supuestos tristes accidentes.

Freyja al salir de aquel lugar se vio sola en mitad de la calle y medio desnuda, no tenía a ninguna parte a la que ir y si la veían estaba perdida, supuestamente era una asesina y estaba muerta, cosa que aún no entendía. Al verse acorralada solo pudo hacer una cosa. Y mientras la policía llegaba al hospital por aquel extraño aviso, un gato negro huía a toda prisa de aquel lugar.

Harry Andersen se acababa de perder a su mujer en un accidente y su hija pequeña estaba más triste que nunca, no se podía quedar en Dinamarca, todo le recordaba a ella, así que había pedido un traslado, por ello su hija estaba aún más triste, así que cuando vio aquel precioso gato negro cruzar la calle no pudo evitarlo, se lanzó a por él y se lo llevó a su pequeña quien llamó a la gata Watzit, así fue como Freyja viajó, desde Londres, Roma hasta finalmente Nueva York, donde se instalarían finalmente los Andersen.

Freyja se quedó con los Andersen, tras que Harry se hiciera con ella se noche Freyja se encontraba demasiado triste y sola como para negarse, además la hija de Harry era un cielo y cuidaba de ella muy bien, esa primera noche Freyja estaba intranquila, no podía dormir y la hija de Harry cogió a la gata y se la llevó a su cuarto, se pasó la noche entera con ella acariciándola hasta que se durmió. Freyja estuvo así varios meses, hasta que en Roma se dio cuenta de que no podía seguir así, de que ella no era un gato, por muy cómodo que resultase todo, aunque le hiciera olvidar cuanto sufrió. Empezó a escaparse de la casa de los Andersen, la hija de Harry entendió que Watzit era una gata que necesitaba su espacio y que hacía lo que quería cuando ella quisiera. ¿Cómo pensar lo que de verdad estaba ocurriendo?, ya en un callejón la joven trató de recuperar su forma humana y no supo hacerlo. Pasaron varias semanas hasta que una noche se despertó como tantas otras tumbada a los pies de la cama de la niña, pero la diferencia era que allí estaba ella, no esa gata negra.

Asustada porque la pudieran ver Freyja se hizo con algo de la ropa de los Andersen y huyó de la casa. Así empezó la cosa, Freyja se marchaba por las mañanas y Watzit regresaba por las noches, porque no tenía otro sitio al que regresar, se pasaba los días fuera, visitaba los centros deportivos, jugaba a baloncesto, fútbol... Se apuntó a clases de natación, a una academia de baile y a un gimnasio en el que impartían clases de defensa personal, Freyja no paraba quieta, era muy cuidadosa de que nunca la pillaran y así estuvo mucho tiempo hasta que se mudaron a Roma, ahí empezó de nuevo su rutina, natación, baile, baloncesto... Empezó a relacionarse con más gente y a seguir su día a día, pero entonces empezó a ver más allá de ella, habían más como ella, así que empezó a frecuentar diversos lugares, bibliotecas antiguas, todo cuanto podía, pero la información que había sobre este mundo de oscuridad no era tan sencilla de encontrar en simples bibliotecas, pero alguien se había fijado en ella y en el camino que esta seguía; Angelo se acercó a ella con curiosidad y ella se fijó en que el chico la había estado siguiendo desde la segunda biblioteca que había pisado.
"Los vampiros no suelen ser un tema muy común..." le dijo él al ver su libro la primera vez, Angelo le enseñó cuanto sabía, él no tenía ningún poder, ni nada, era una persona corriente con una mentalidad abierta, alguien poderoso que jamás llegó a ver que ella no era muy diferente de aquellos a los que mataba. "Que tú no veas nada en la oscuridad no significa que no haya nada realmente..." Le dijo él una vez. Angelo se dedicaba a acabar con aquellos seres de la oscuridad que se desviaban, aquellos que dañaban a la humanidad. "Son muchos los que nos destruyen, es hora de que haya gente como yo que nos defienda". Y así fue como Freyja comenzó lo que sería finalmente su camino, Angelo no tenía socios, pero por alguna razón permitió que ella lo fuera y nos le fue nada mal, hasta que le mataron. Freyja logró vengarse de esos vampiros que pudieron con su único amigo y esa misma noche cuando Watzit llegó a casa tras varios días y se fue a dormir con la hija de Harry, este la atrapó, la gata no pudo reaccionar, el tipo sujetó la jeringuilla y se la inyectó al supuesto animal.

Entre la neblina distinguió a la hija de Harry; ¡Papá!.

Al abrir los ojos de nuevo se encontró en una pequeña jaula, la hija de Harry la miraba desde afuera y le sonrió, Watzit distinguió que estaban en el aeropuerto y así fue como se la llevaron a Nueva York.

FAMILIA
· Greace Køhler - Abuela.
· James Køhler - Padre.
· Astoria de Køhler - Madre.
· Jimmy Køhler - Hermano.
OTROS DATOS
· Haber estado tanto tiempo siendo un gato la han hecho alguien muy hosco.
· Tan solo controla su don de convertirse en gato, aunque cuando lleva mucho tiempo transformada luego tiene problemas para volver a su forma natural.
· Los gatos tienen siete vidas, a ella le quedan seis.
· No controla el resto de sus poderes, ni sabe hacer hechizos, aunque su abuela le enseñó.
· Padece claustrofobia desde que se despertó en la morgue.
· Tiene pesadillas con todas aquellas tragedias que ha sufrido.
· Sabe sobre el mundo oscuro, como lo llamaba su amigo, gracias a él, aunque tampoco es que sepa demasiado y algo gracias a su abuela.
· No es muda, pero le cuesta mucho hablar.

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Re: Freyja Køhler #ID

Mensaje por Dafne Ozera el Lun 23 Jun 2014, 21:11




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